|
La experiencia internacional señala que los encadenamientos productivos,
caracterizados por la coexistencia de grandes empresas con PYMES
en redes verticales, fundamentalmente en relaciones de proveeduría,
son una de las formas mas eficaces para insertar a las PYMES en
la economía globalizada y en el cambio tecnológico. Además, si
entre ellas se establecen relaciones prolongadas en el tiempo,
con carácter estratégico, que lleven a la mejora continua y con
transferencia de tecnología e información, es posible aumentar
sustantivamente la competitividad de la cadena en su conjunto,
más allá de un eslabón o empresa individual.
Lo anterior se refuerza con algunas tendencias en la gestión de
empresas de la última década que pone el acento en la externalización
de una serie de funciones de las empresas (outsourcing) concentrándose
sólo en sus competencias básicas, en las formas de abastecimiento
Justo a Tiempo (JIT) y en la logística implícita en todo el sistema.
Esto significa un gran reto en materia de concertación de esfuerzos
y sintonía entre la empresa cliente y las empresas proveedoras,
enfatizando la necesidad del trabajo en red.
La inserción de México en el concierto internacional, como parte
del proceso del TLC ha ocasionado que numerosas empresas mexicanas,
tradicionalmente proveedoras de grandes empresas localizadas en
el país, hayan dejado de serlo o hayan perdido terreno en materia
de competitividad frente a empresas extranjeras, debilitándose
con esto las cadenas productivas locales. Derivado de lo anterior,
se plantea el desafío de la articulación de la economía mexicana
mediante la integración de gran parte de su tejido productivo.
Esto, sin duda, está en la raíz de los factores que permitan avanzar
hacia una mejor distribución del ingreso en la sociedad mexicana.
Conscientes de estos desafíos, NAFIN y el PNUD (Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo) a través del "Programa Conjunto de
Modernización Tecnológica", desde 1998 al 2002 desarrollaron,
aplicaron a empresas mexicanas y sistematizaron una Metodología
para el Desarrollo de Proveedores. La existencia de esta metodología
posibilita acortar curvas de aprendizaje, reduciendo los tiempos
de intervención para desarrollar proveedores, mejorar los impactos
de las intervenciones y otorgar pautas concretas para operativizar
iniciativas en esta materia.
Sin embargo, se ha constatado que para masificar a nivel del país
esfuerzos en esta dirección, es necesario que concurran varios
factores. Entre los mas importantes destaca, la existencia de
capital humano para llevar adelante estas tareas en los diferentes
estados.
En esa perspectiva, cuatro importantes instituciones - un organismo
internacional como el PNUD y tres organismos nacionales públicos
y privados, como NAFIN, Secretaría de Economía y Canacintra- han
aunado esfuerzos para llevar adelante el "Programa de Desarrollo
de Proveedores: Formación de consultores y Promoción de Redes".
A través de éste se plantea formar consultores, por medio de un
curso virtual de cuatro meses de duración, en la Metodología de
Desarrollo de Proveedores elaborada por NAFIN y UNDP. Posteriormente,
se pretende que apliquen los conocimientos adquiridos a encadenamientos
productivos concretos en una experiencia controlada de 9 o más
meses. Lo anterior generará un capital importante para masificar
en México estas formas de organización de la producción que inciden
directa y significativamente en la competitividad de las empresas
participantes.
|